¡Quiero tomar postre!

A nadie le gusta tener que rechazar un evento por estar siguiendo una dieta. Con frecuencia, seguir una dieta muy restrictiva acaba siendo contraproducente porque uno deja de cumplirla. En ese sentido, esta dieta es ideal porque permite hacer muchos cambios y sustituir alimentos.

Para empezar, tal y como se explicó en la anterior entrada, todo puede sustituirse por otro alimento similar (la carne blanca por carne blanca, el pescado azul por pescado azul, etc.). Si alguien no es muy fan de alguna de las verduras recomendadas, esta puede también sustituirse por otra parecida (¡la patata no es una verdura!), y las ensaladas permiten también mucha variedad. En una ensalada podremos combinar como queramos dos o tres hortalizas: lechuga, canónigos, tomate, zanahoria, rábanos, remolacha... Y las podemos aliñar sin problemas con aceite de oliva, vinagre y/o limón. Ir variando los ingredientes que elegimos ayuda a no aburrirse ni sentirse encorsetado. Pero cuidado, a veces llamamos ensalada a cualquier cosa que lleve un trozo de lechuga; hay que tener en cuenta que algunos alimentos que solemos añadir a la ensalada no son ensalada (al menos mientras estemos siguiendo esta dieta). Ejemplo: huevo, atún, aceitunas, pasta, jamón, pavo o maíz.

En cuanto a la fruta, la particularidad de esta dieta es que requiere tomarla antes de la comida. Esta sí es una regla en la que la dieta pone mucho hincapié. Puede elegirse cualquier pieza de fruta, si bien, se recomienda evitar los plátanos y los aguacates. En cualquier caso, lo único que se pide no hacer nunca es tomar la fruta de postre. Otra norma en la que la dieta incide es en consumir como mínimo dos litros de agua al día. Además, es importantísimo no saltarse ninguna comida, puesto que esto ralentiza el metabolismo. Podríamos pensar que saltándonos una comida vamos a perder peso más rápido; sin embargo, la idea detrás de esto es que si el cuerpo no ingiere nada, tampoco trabaja ni quema lo ya ingerido. Además, el propósito de esta dieta es el comer de manera sana y equilibrada y, si algo aprendí llevándola a cabo, es que es perfectamente compatible el comer mucho con el comer bien.

Otra de las ventajas que ofrece la dieta es que todas las comidas y las cenas pueden intercambiarse entre sí, y lo mismo con sus complementos. Pongamos, por ejemplo, que tenemos una barbacoa el sábado, como es común en Hamburgo. Sábado, en teoría, tocaría comer merluza, judías y guisantes, algo poco práctico para hacer sobre una BBQ desechable en el Alsterpark. En ese caso, simplemente invertiríamos esa comida con la del martes (verduras y ternera) y nos uniríamos tan ricamente al plan. ¿Y si compramos en grupo y el resto de gente prefiere comprar hamburguesas? Eso tampoco sería problema; compraríamos verduras y hamburguesas de pollo —o de pavo— y modificaríamos después la comida y la cena del miércoles.
Ejemplo gráfico:

Por otro lado, ¿qué pasa si quiero comer postre? Hace poco nos invitaron unos amigos a cenar a casa. Nos preguntaron si queríamos algo en especial y les dijimos que una ensalada de pollo sería estupendo: entra dentro de nuestro esquema (es la cena del lunes), es fácil, rápido y suele gustar a todo el mundo. Como a nadie le gusta ir con las manos vacías, nosotros nos ofrecimos a llevar el postre. Sin embargo, ¿qué podíamos llevar que gustara a los demás y no entrara en conflicto con la dieta? La respuesta es gelatina. La gelatina es en su mayor parte agua y, a no ser que se le añada, no suele llevar grasas ni azúcar. Se le atribuyen además propiedades (ciertos aminoácidos, pero tampoco hace falta entrar en detalle) que estimulan el metabolismo y fomentan la quema de grasas. De hecho, en dietas que posteriormente me preparó la nutricionista, se incluía muchos días gelatina de postre. En la dieta que hemos compartido con vosotros se puede sustituir el yogur desnatado de postre del lunes con gelatina. Asimismo, es también un alimento al que el sector femenino puede recurrir en esos días del mes en los que el cuerpo te pide dulce.

A la hora de salir a cenar, el menú ofrece la suficiente variedad como para encontrar algo adecuado. Lo único que hay que hacer es llevarse una pieza de fruta para tomarla antes de empezar a cenar. Podéis comérosla en la puerta justo antes de entrar al restaurante si os parece inapropiado hacerlo una vez dentro, tal y como hemos hecho nosotros en varias ocasiones. Nuestro consejo es aprovechar las cenas fuera para pedir alguno de los platos de pescado azul o la sepia o calamar, que son los más complicados de encontrar en el supermercado y de elaborar.

¿Y si, pese a la flexibilidad del menú, tenemos un acontecimiento que no permite ceñirse a la dieta? Los cumpleaños, viajes o meriendas familiar, por ejemplo, pueden ponérnoslo difícil. Sin embargo, esta dieta ofrece una alternativa que nos permite sucumbir de vez en cuando a las tartas, los sándwiches o los dulces caseros: la compensación. Cuando me prepararon esta dieta, estuve casi siete meses siguiéndola, y, siete meses es mucho tiempo para evitar acontecimientos. Nochevieja, por ejemplo, fue en mi caso uno de ellos. La alternativa que la dieta ofrece para compensar por esas comidas es el sustituir una de las comidas principales del día siguiente (comida o cena) por piña. Obviamente esto no es algo que deba hacerse cada dos por tres y no puede tomarse como una carta blanca, pero es una opción a contemplar para no tirar la toalla ni desanimarse si un día se cae en la tentación.

Y en cuanto al alcohol... Bueno, es evidente que si se evita es mejor, pero la verdad es que la dieta no se pronuncia al respecto y que nosotros no nos estamos privando de una cervecita de vez en cuando o de un vaso de vino en las cenas del finde. Lo único que recomendamos a la hora de las copas es sustituir el color (fanta, coca-cola, schweppes, etc.) por zumo.

En resumen, la variedad en las comidas, tomar mucha fruta y agua, recurrir a la gelatina como postre y usar la piña para compensar excesos son los principios clave de esta dieta mediterránea. Ahora solo falta encontrar los mejores lugares donde conseguir todos estos ingredientes, pero eso, en la próxima entrada.

Alba

Website translator and localizer specialized in transcreation and psychopedagogy. Passionate about language teaching and the development of tools and methods for language self-learning.

Hamburg

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